«La sostenibilidad es tan importante, o más, que tener espacios de trabajo adecuados para sus usuarios. Los clientes tienen objetivos ambiciosos ya fijados y esperan que los proveedores los sigan y los ayuden a alcanzarlos. La contribución del Facility Management vuelve a ser muy importante aquí, al aplicar las mejores prácticas en los espacios de los clientes.»

– Rui Gomes, ISS Facilities Portugal

 
Estamos en el año 2022. El cuidado con el medio ambiente ya no es algo bueno, sino imprescindible. La sostenibilidad es una exigencia de los clientes, de los gobiernos y del reloj interno del planeta que hace tictac. Según el Climate Clock, tenemos 7 años para evitar que la temperatura suba 1,5ºC.
 
Si no te parece así tan grave (¿para qué sirve el mantenimiento del aire acondicionado, al final?), la NASA advierte que es suficiente para poner en peligro el hábitat del 6% de los insectos, el 8% de las plantas y el 4% de todos los vertebrados. Aun así, este es uno de los panoramas más alentadores.
 
Si la temperatura aumenta aún más – a este ritmo, podría aumentar hasta 4°C en 2100– en España solo sería habitable la cornisa Cantábrica. Pero por ahora, basta de escenarios apocalípticos. ¿Qué podemos hacer durante estos 7 años?
 
Vamos a establecer nuestro punto de partida:

 

→ los edificios representan el 40% de todo el consumo de energía

→ los edificios no residenciales utilizan de media un 40% más de energía

→ en cuanto a la electricidad, suponen el 55% del consumo 

se calcula que el 30% de toda la energia utilizada en edificios se desperdicia

→ en Europa, el 75% de los edificios no son eficientes 
 
Así que no hace falta mucho esfuerzo para darse cuenta de que los villanos… ¿son los edificios? Pues bien, como los edificios no se construyen ni funcionan solos, en realidad el problema somos nosotros. Así que cabe al Facility Management rectificar los problemas de construcción y evitar el desperdicio de energía con tecnología inteligente.

¿Como evitar el desperdicio de energía en los edificios?

 
Gran parte del problema es que muchos edificios tienen una construcción antigua con una envolvente térmica deficiente. Esto los hace vulnerables a la temperatura exterior. En invierno es difícil mantener los espacios calientes y en verano es difícil mantenerlos frescos. Por término medio, el sistema de climatización representa el 40% de la energía utilizada.

 

Por lo tanto, en los edificios antiguos, el ahorro de energía pasa inevitablemente por la rehabilitación, junto con la aplicación de nuevas tecnologías. Singapur, por ejemplo, ya ha renovado el 49% de sus edificios para hacerlos más «verdes» y quiere llegar al 80% en 2030. En Europa, la «ola de renovaciones» debería tener el mismo plazo.

¿Cómo ahorrar energía con tecnología inteligente?

 

En un edificio inteligente, todo está interconectado y los sistemas comparten información en tiempo real. Esta conectividad permite optimizar y automatizar una serie de procesos, desde la calefacción hasta la iluminación. Exploremos 5 tendencias de tecnología inteligente (“smart technology”) para promover la sostenibilidad en los edificios:
 

  • Sistemas de Climatización Inteligentes

Con un sistema de climatización inteligente, se puede optimizar la calefacción/refrigeración del edificio en función de la ocupación de las salas (medida con sensores) y la temperatura (medida con termostatos inteligentes).

  

Un sistema desarrollado por la Universidad de Boston, por ejemplo, utiliza sensores en puertas y techos, así como cámaras de ojo de pez para calcular la ocupación y regular el sistema de climatización automáticamente.
 
Los sistemas adaptativos, que se ajustan a lo largo del tiempo, pueden suponer un ahorro de energía y dinero aún mayor. Un estudio de la Universidad de Aveiro concluye que con estas soluciones se puede conseguir una reducción de costes del 27% y proporcionar más comodidad a los ocupantes.
 

  • Sensores de Ocupación & Optimización del Espacio

Ahora que la mayoría de la gente va a adoptar un sistema de trabajo híbrido, muchas empresas quieren reducir sus espacios físicos. Pero eso nos obliga a optimizar el espacio y minimizar la frustración de los ocupantes.

 

Por eso, los sensores de ocupación son una ventaja para el trabajo de Facility Management después de COVID. Conocer los patrones de ocupación nos permite optimizar los horarios y la distribución de las salas, por ejemplo.
 
Además, como ya hemos mencionado, pueden ser útiles para optimizar los ajustes del sistema de climatización, la iluminación e incluso la frecuencia de limpieza. Se calcula que los sensores de ocupación reducen el desperdicio de energía en un 68% y suponen un ahorro de hasta el 60%.
 

  • Ventanas Inteligentes y Motorizadas

Según el Departamento de Energía de Estados Unidos, el 75% de las persianas permanecen en la misma posición todo el día. Pero en las ventanas orientadas al oeste, las cubiertas y los tratamientos de las ventanas pueden evitar el 77% de las ganancias de calor.
 
Así, los sensores de temperatura y los temporizadores de las ventanas motorizadas son también valiosas tecnologías inteligentes para ahorrar energía en la climatización. Pueden, por ejemplo, cerrar las persianas en las horas más calurosas del verano.
 
Pero el potencial de las ventanas inteligentes aún está por explorar. El sistema desarrollado por ECOSTEEL y el Centro de Nanotecnología y Materiales Técnicos, Funcionales e Inteligentes, por ejemplo, se calienta automáticamente para evitar la congelación del agua en los canales de desagüe, además de mejorar la calidad del aire interior.
 

  • Telemetría y Aprovechamiento de Aguas Residuales

Además del desperdicio de energía, también es importante evitar el desperdicio de agua. Un sencillo sistema de telemetría en cada sección del edificio y la comparación de los valores por la mañana y por la noche permiten detectar fugas.
 
La utilización de sensores de humedad para programar el riego de jardines y zonas verdes es otra opción interesante para hoteles, campos de golf o de fútbol, por ejemplo.

Aunque es una opción menos «inteligente», cada vez hay más equipos «recicladores de aguas grises» disponibles en el mercado para que, mediante procesos químicos y biológicos, se puedan reaprovechar las aguas residuales en una red de agua secundaria. Conviene recordar que en los edificios nuevos o reformados también se puede instalar una red de aguas residuales.
 
⚙️ Ve también cómo la tecnología inteligente ayuda al mantenimiento de los jardines verticales.
 

  • Iluminación Inteligente y Sensores de Movimiento

 

Aunque ya no es una tecnología nueva, las bombillas que se encienden y apagan a través de sensores de movimiento siguen siendo una buena forma de ahorrar electricidad en los edificios industriales o de oficinas.
 
Los sensores de luminosidad para ajustar el brillo de las luces (por ejemplo, reducirlo cuando hay luz natural o aumentarlo cuando hay niebla) son también otra tecnología inteligente muy prometedora para el alumbrado público.
 
Un estudio de Gartner sugiere que los sistemas de iluminación LED inteligentes pueden reducir los costes energéticos hasta en un 90% en los edificios de oficinas. La ciudad de Barcelona ha conseguido reducir el 30% de sus costes de alumbrado público con luces LED inteligentes.