El mantenimiento autónomo es uno de los ocho pilares del Mantenimiento Productivo Total (conocido como TPM). A primera vista, parece un concepto simple: entrenar a todos los empleados para hacer algunas tareas de mantenimiento y aumentar la eficiencia. ¿Pero sabes cómo implementar el TPM o cuáles son sus beneficios?

 

Te damos algunas pistas. ¿Quieres reducir los costes de mantenimiento? ¿Usar mejor el tiempo de los técnicos? ¿Aumentar la disponibilidad de los activos? Si tocamos un punto sensible, vale la pena seguir leyendo.

 

¿Qué es el Mantenimiento Autónomo?

El TPM sostiene que las empresas sólo pueden alcanzar su máxima capacidad de producción si todos los empleados están involucrados en el mantenimiento. Propone que los operadores vigilen sus propias máquinas y adquieran un sentido de «propiedad». Por lo tanto, no es sorprendente que el mantenimiento autónomo sea el primer pilar del TPM.

 

El mantenimiento autónomo significa que cada trabajador inspecciona y monitorea su equipo de forma independiente. Se hacen responsables de tareas simples como la medición de la presión y el voltaje, la regulación de los sensores, la lubricación y la limpieza. Por otro lado, la formación técnica los prepara para notar cualquier cambio y para solucionar cualquier problema rápidamente. El resultado es que se anima a todo el mundo a mantener su equipo en las mejores condiciones posibles o «como nuevo».

 

¿Cuáles son los beneficios del Mantenimiento Autónomo?

Tal vez el beneficio más claro del mantenimiento autónomo sea el ahorro de mano de obra. Como cada trabajador se encarga de las tareas de mantenimiento más básicas, los técnicos están libres para tareas más especializadas. Esto implica un uso mucho mejor del tiempo y de recursos.

 

La segunda cosa que notarás es que los trabajadores empiezan a detectar problemas y cambios antes de que causen un fallo. Esto permite intervenciones más oportunas, lo que causa interrupciones mínimas en el funcionamiento normal de la empresa. La reducción del downtime y de las paradas, por otra parte, proporciona una mayor disponibilidad, lo que lleva a una mejora de la OEE.

 

Estos son los principales beneficios del mantenimiento autónomo:

  • menos costes con la mano de obra
  • menos paradas y riesgo de accidentes
  • más disponibilidad
  • más seguridad
  • más participación e implicación de todos los empleados.

 

Cómo implementar el Mantenimiento Autónomo en 7 pasos

Por lo general, se considera que hay siete pasos para aplicar prácticas de mantenimiento autónomo exitosas. ¡Pero lo más difícil es mantenerlo! Aunque son muchas veces la meta, las estrategias de mantenimiento también necesitan mantenimiento. Para que tu esfuerzo no sea en vano, hemos incluido tres consejos adicionales al final.

 

Aumentar el conocimiento de los empleados.

Seguramente ya has oído que el conocimiento es poder. Y es verdad. Para que cada trabajador sea «independiente», necesita conocer las máquinas con las que trabaja. ¡Conocer todo al dedillo! Entrena a cada empleado para detectar cambios y resolver problemas comunes. Todo el mundo debe ser capaz de realizar tareas de mantenimiento sencillas, así como configurar y mantener sus equipos en condiciones óptimas. Si puedes lograr esto, es un buen comienzo.

 

Limpieza e inspección inicial.

Después de entrenar a tus empleados, estos podrán hacer inspecciones cuidadosas y limpieza de los activos. Estarán más atentos a las fugas, tornillos sueltos, grietas, contaminación, sonidos u olores anormales y sobrecalentamiento.

 

Las tareas de limpieza incluyen la eliminación de residuos de aceite, polvo, suciedad y otros residuos. Estos dos pasos aseguran que el equipo se manteine en buenas condiciones. Si hay algún problema que no pueden resolver, deben señalarlo y llamar a un técnico. Ya te puedes imaginar qué es lo que diremos a continuación: es mucho más fácil si tienen a su disposición un GMAO o una Plataforma Inteligente de Gestión de Mantenimiento.

 

Eliminar las fuentes de contaminación.

¿De dónde vienen el aceite, las impurezas y la suciedad? Para asegurarte de que el equipo no se deteriora, dale a tus empleados autonomía para controlar las posibles fuentes de contaminación. Al final, a estas alturas ya conocen su equipo mejor que nadie. Déjales que recomienden cubiertas, formas de aumentar la estanqueidad y prácticas para mejorar la limpieza.

 

Estandarizar la lubricación y las inspecciones.

El cuarto paso para implementar el mantenimiento autónomo es establecer estándares. Cada uno de estos estándares debe ser adaptado a cada activo con la ayuda de personal, técnicos e ingenieros.

 

Inspección y monitoreo.

Si el objetivo es aumentar la productividad, la duplicación de tareas es un pecado capital. Las tareas de cada empleado deben ser monitoreadas y comparadas con el «calendario oficial» para coordinar todas las actividades. Una vez más, puedes utilizar un GMAO o IMMP – gestión integral de mantenimiento – para facilitar este paso.

 

Mantenimiento visual.

El mantenimiento visual puede traer muy buenos resultados. Para facilitar las inspecciones visuales al principio de cada turno, trata de construir un sistema que respete los estándares que has establecido en el número 4. Por ejemplo, identifica válvulas abiertas y cerradas, asigna flujos con etiquetas y prefiere coberturas transparentes.

 

Mejora continua.

No te olvides de que otro de los ocho pilares del TPM es el enfoque en las mejoras. Ríndete a la evidencia de que todo puede mejorar si haces un monitoreo consciente y estás dispuesto a escuchar el feedback. Por eso queremos darte los siguientes tres consejos y asegurarnos de que tu plan de mantenimiento es sostenible.

 

Ofrecer una formación continua y de actualización.

¡Nada dura para siempre! Ayuda a los técnicos de mantenimiento y al demás personal a mantenerse al día con formaciones regulares. De hecho, la formación continua es otro de los pilares del TPM, por lo que complementa el mantenimiento autónomo.

 

Analizar los datos y los KPIs.

Nunca nos cansaremos de repetirlo. Los datos concretos y los KPIs son la clave de todo lo que tratas de hacer como gestor de mantenimiento. Sin estos dos puntos, no puedes tomar decisiones basadas en hechos y estás dependiente de tu intuición. Afortunadamente, una Plataforma de Gestión de Mantenimiento Inteligente o un GMAO te sacarán de la Edad Media (el primero más que el segundo). Monitorea el downtime, las averías, la disponibilidad, el MTBF y el MTTR, y ve cómo evolucionan a lo largo del tiempo.

 

Hable con los trabajadores.

No subestimes el poder de una conversación. Es importante que todos estén en sintonía cuando empiezan a trabajar. Si vas a proponer cambios, marca una reunión para explicar lo que va a cambiar y evita una mentalidad de «nosotros vs. ellos».

 

Si estás tratando de mejorar la OEE y la disponibilidad, el mantenimiento autónomo y el TPM son dos temas que merecen tu atención. Habla con uno de nuestros expertos para tener el software adecuado a tu lado y da la bienvenida a una nueva forma de trabajar.