Los últimos datos de EUROSTAT sobre accidentes laborales son de 2006. En ese momento, entre el 15 y el 20% de todos los accidentes laborales y entre el 10 y el 15% de los accidentes mortales estaban relacionados con el mantenimiento. A pesar de la desactualización de los datos, la experiencia nos sigue diciendo que el mantenimiento es una actividad de riesgo. Por lo tanto, sigue siendo conveniente hablar de prevención, control y análisis de riesgos.

¿Cómo prevenir el riesgo en mantenimiento?

Todos los edificios y todas las industrias necesitan mantenimiento. Pero, aunque la necesidad de mantenimiento es universal, cada orden de trabajo tiene riesgos y especificidades únicas. No hay dos instalaciones o dos edificios iguales. Además, trabajar bajo presión para resolver una avería lo antes posible puede poner a los técnicos en un riesgo innecesario.
 
La legislación portuguesa y europea obliga a los empresarios a garantizar las condiciones de salud y seguridad en el trabajo. Aunque hay varias formas de evaluar el riesgo, la estrategia SOBANE (Screening, Observation, Analyze, and Expertise, o “Diagnóstico Precoz, Observación, Análisis y Experto”) es una de las más recomendadas a nivel europeo por su sencillez y eficacia.

 

¿Cómo hacer una gestión de riesgos de SOBANE?

 

La estrategia SOBANE tiene dos principios:

 

  • Muchos problemas de salud y seguridad pueden ser resueltos por los trabajadores y no es necesario contratar a consultores externos.

 

  • Sin embargo, esta estructura ‘de abajo hacia arriba’ debe ser metódica. Hay que desarrollar hábitos y poner a disposición herramientas para que los trabajadores puedan hacerlo de forma consistente y estructurada.

 

Luego, como indica el acrónimo, la estrategia SOBANE se divide en cuatro niveles de implementación:

 

  • Diagnóstico Precoz, en el que se detectan los factores de riesgo a partir de simples observaciones y se implementan las soluciones más obvias. Se requiere un conocimiento profundo de las condiciones de trabajo, pero no de salud y seguridad.

 

  • Observación, en la que el personal hace una observación cualitativa cuando detecta un problema y lo explora más a fondo.

 

  • Análisis, en el que un «consultor de prevención» hace una evaluación cuantitativa y desarrolla una solución especial para el problema.

 

  • Experto, en los raros casos en los que es indispensable contratar a un experto para que estudie y resuelva el problema. No se requiere un conocimiento profundo del trabajo, pero sí de las normas de seguridad en el trabajo.

 

Este enfoque tiene ventajas porque implica a los propios trabajadores en el análisis de riesgos. Por lo tanto, da lugar a medidas prácticas, legitimadas y aceptadas por el equipo. Esta aceptación hace más probable que identifiquen los riesgos en el futuro y presenten sus propuestas, según varios estudios de casos [disponibles en inglés en la OSHA].

 

¿Cómo utilizar un análisis de riesgos en mantenimiento?

 

El análisis SOBANE divide los riesgos en 15 categorías: locales sociales, máquinas y herramientas, seguridad (accidentes, caídas,…), riesgo eléctrico, explosiones y riesgo de incendio, trabajos con pantallas, trastornos musculoesqueléticas, iluminación, ruido, entornos de trabajo térmicos, productos químicos peligrosos, agentes biológicos, vibraciones, vibraciones mano-brazo y aspectos psicosociales.

 

Basándote en el historial, elige todos los que se apliquen en tu empresa. A partir de ahí, organiza un análisis de riesgos en una tabla en la que identifiques el riesgo y las respectivas acciones preventivas (siguiendo los niveles de implementación que hemos explicado anteriormente). En Infraspeak, puedes utilizar la aplicación Gatekeeper para crear una breve lista de comprobación antes de cada orden de trabajo y asegurarte de que los técnicos son conscientes de todos los riesgos.

 

Riesgos comunes en mantenimiento y mejores prácticas

 

A continuación, enumeramos algunos de los peligros más recurrentes en mantenimiento y algunas medidas que puedes tomar para evitarlos:

 

  • Desconocimiento del lugar o falta de experiencia en el procedimiento.

Los profesionales del mantenimiento pueden sufrir accidentes cuando no están familiarizados con el lugar de trabajo o con la mejor forma de llevarlo a cabo.

 

Si sueles subcontratar varias tareas de mantenimiento, se recomienda que compartas tu análisis de riesgos con el proveedor y que el responsable del área acompañe al técnico durante la visita.

 

  • Tropezar o resbalar.

Los accidentes de trabajo se producen a veces debido a suelos resbaladizos u obstáculos en el camino. Es importante que el personal de mantenimiento y limpieza lleve calzado antideslizante, que la zona a intervenir esté bien iluminada y que se limpien inmediatamente los derramamientos de aceite u otros líquidos.

 

Si utilizas una lista de comprobación para el análisis de riesgos antes de cada trabajo, una de las preguntas debería ser siempre «¿está la zona despejada?», «¿está el suelo limpio y no resbaladizo?».

 

  • Medios de transporte en los locales.

En infraestructuras muy grandes, como aeropuertos, polígonos industriales o redes de transporte, el personal de mantenimiento puede ser atropellado por los vehículos.

 

En estos casos, todas las rutas deben estar bien señalizadas, se debe informar al proveedor sobre las normas de seguridad y se deben llevar chalecos reflectantes. Puedes reforzar las medidas de seguridad al técnico antes de la visita.

 

  • Objetos pesados. 

El transporte de objetos pesados conlleva riesgos. Afortunadamente, se pueden evitar la mayoría de estos accidentes formando al personal para mover objetos pesados. Si sueles utilizar carretillas elevadoras, las fichas de seguridad de ACT sobre carretillas de manipulación de cargas y carretillas retráctiles son una buena guía.

 

  • Trabajos en altura.

Los trabajos en altura, para trabajar en fachadas o tejados, pueden dar lugar a graves caídas y accidentes laborales mortales. Reforzamos la importancia de utilizar andamios homologados y de comprobar el estado de las escaleras, plataformas de trabajo y otros materiales antes del trabajo.

 

👉 Consulta la Ficha de Seguridad de ACT sobre los andamios.

 

  • Ruido en el lugar de trabajo.

Los técnicos de mantenimiento están muchas veces expuestos a niveles de ruido elevados que no sólo pueden provocar una pérdida de audición, sino también dificultar el trabajo. En estos casos, debes incluir protectores auditivos en tu equipo de protección personal.

 

  • Electrocución y maquinaria en movimiento.

Trabajar con electricidad o máquinas que aún están en uso conlleva una serie de riesgos. Es importante que todo el personal esté familiarizado con los procedimientos LOTO para evitar accidentes.

 

Una vez más, te recordamos que puedes incluir en tu lista de comprobación preguntas como «¿el equipo está totalmente apagado?», «¿hay extintores en el local?» y «¿hay una barrera que impida el acceso no autorizado?».

 

  • Exposición al amianto y a sustancias tóxicas.

Según un estudio publicado en 2015, 1 de cada 3 europeos está expuesto al amianto en el trabajo. En estos casos, es esencial que los técnicos cuenten con el equipo de protección adecuado y aprendan a eliminar los residuos.