Como nos dimos cuenta durante la pandemia de COVID-19, los equipos de calefacción, ventilación y aire acondicionado desempeñan un papel fundamental en el mantenimiento de la calidad del aire interior y la prevención de problemas de salud.

Como hemos visto en otros artículos sobre Facility Management, la calidad del aire interior y la humedad relativa influyen en el bienestar de los usuarios del espacio e incluso en la productividad de quienes ahí trabajan. Por eso, como complemento a las intervenciones de mantenimiento preventivo, te damos algunos consejos de climatización para mejorar la calidad del aire y prevenir enfermedades.

 

Cómo mejorar la calidad del aire interior con el mantenimiento de la climatización

La mayoría de los edificios tienen una ventilación mixta: parte de la ventilación es natural (a través de ventanas, rejillas y chimeneas) y parte es mecánica, con la ayuda de extractores y conductos. Si el mantenimiento de esta ventilación mecánica falla, se acumulan humedades, moho y partículas nocivas.

A continuación, te damos algunos consejos para mejorar la ventilación y la calidad del aire en los edificios:

 

     

  • Realizar una auditoría de la Calidad del Aire Interior (CAI) según parámetros fisicoquímicos y bacteriológicos.   

 

  • La limpieza de los conductos de ventilación y aire acondicionado evita la circulación de moho, polvo y partículas nocivas. Además del mantenimiento preventivo, existen varios métodos más intensivos para eliminar los residuos, como las técnicas de agitación mecánica, los sistemas de aire comprimido o los robots de limpieza;

 

  • Instalar un sistema de monitorización online de CAI con un dispositivo que controle los niveles de compuestos orgánicos volátiles (COV), dióxido de carbono, humedad, monóxido de carbono, partículas (como PM 2,5), presión, temperatura y radón. La plataforma de Infraspeak, por ejemplo, se integra con Airthings, que permite conocer todos estos valores en tiempo real.

 

  • Las plantas pueden ayudar a reducir los niveles de sustancias químicas en el interior. La hipótesis fue propuesta por la NASA en 1989 al investigar formas de purificar el aire de la Estación Espacial Internacional. Todavía no hay estudios que demuestren que es un método eficaz en los hogares y edificios de oficinas. Pero dado que las plantas tienen tantos beneficios, ¿por qué no intentarlo?

 

Cómo evitar la propagación de enfermedades con el mantenimiento de la climatización

 

En primer lugar, te recordamos que el aire acondicionado no transmite enfermedades como COVID-19 u otros virus similares. El verdadero peligro son los espacios sin ventilación, ya sea mecánica o natural. Con un mantenimiento adecuado y equipos de filtrado, el sistema de climatización sólo introduce aire filtrado en el edificio y extrae el aire potencialmente contaminado al exterior. En otras palabras: es perfectamente seguro.

 

  • Mantener la ventilación mecánica en funcionamiento en todo momento, incluso en los momentos del día con baja ocupación. 

 

  • Instalar un sistema de purificación del aire o de unidades portátiles de purificación del aire por recirculación, especialmente en las zonas de mayor riesgo.

 

  • Filtrar el aire con filtros HEPA (del inglés “High Efficiency Particulate Arrestance”, en español “filtro de partículas del aire de alta eficiencia”). Como su nombre indica, se trata de filtros muy eficaces que eliminan los virus y las bacterias. De hecho, son estos filtros los que utilizan los aviones para evitar la propagación de patógenos a través del aire recirculado. Como los filtros deben lavarse o cambiarse con frecuencia, asegúrate de crear este trabajo planificado en tu software.

 

  • Utilizar tecnología de desinfección UV y la radiación ionizante en combinación con los filtros HEPA puede aumentar aún más la capacidad de eliminación de virus. Al igual que los filtros, esta tecnología debe permanecer dentro de los conductos para evitar que contaminen el aire interior.

 

  • Aplicar pastillas bactericidas, alguicidas y fungicidas al agua de condensación del sistema cada 2-4 meses. Estas pastillas de tratamiento continuo evitan la proliferación de microorganismos y agentes patógenos, incluida la legionela. Si configuras una alerta en tu plataforma de mantenimiento, ¡nunca más te olvidarás de desinfectar!

 

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  • Controlar el flujo de aire, la velocidad del aire y la dirección del aire descargado. La velocidad debe ser inferior a 0,2 m/s para evitar las corrientes de aire (confort térmico) y reducir el riesgo de que las partículas se desplacen de una parte a otra de la habitación (prevenir enfermedades). El volumen total de flujo de aire debe establecerse en relación con la capacidad del equipo, generalmente con una relación de 1,6 – 3,2 m3/kW de capacidad de refrigeración.

 

  • Determinar el mejor flujo de aire para cada habitación para mejorar la distribución del aire. Lo ideal es que haya una salida de aire en un lugar que garantice un buen flujo de aire, pero que no empuje el aire directamente al espacio ocupado (creando un enfriamiento localizado y poniendo a esas personas en mayor riesgo). El aire debe moverse y expandirse antes de llegar al espacio.

 

  • Evaluar la ubicación de las entradas de aire exterior y los conductos de expulsión de aire para evitar la contaminación en el exterior del edificio. 

 

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